¿Sabes que sería capaz de ir a buscarte? Porque jodidamente, sería capaz. Y no es un farol.
No me lo compliques... déjame sacarte un poquito de aquí dentro. No me lo tengas en cuenta, pero tengo miedo de que te sigas acercando tanto que me rompas algo que no sea mi ropa. No te pido espacio, porque me darías galaxias enteras, si salieran de mis labios. Porque eso es lo que tú haces; me das todo lo que quiero, incluso sin que pueda llegar a pedirlo, sin que pueda, si quiera, desearlo. Eres experto en meterte en mis pensamientos y, caminando sobre mis pasos, me adelantas.
Soy yo la que viene del futuro. Soy yo la que sabe qué va a ocurrirnos. Deja de demostrarme que no tengo razón y que eres el único que consigue pillarme por sorpresa cada vez que se lo propone, porque nunca, ni si quiera en este pedazo de papel virtual, reconoceré que me muero de ganas por vivir todas esas cosas que derriten también tus ganas.
Y soy una cabezota, y me mojaré nuestras ganas. Sí, decidido, las tuyas y las mías. Las sentenciaré a morir juntas como Romeo y Julieta, y las abandonaré a su suerte donde nunca nadie pueda cuestionar quién de los dos quiso más al otro. Las congelaré en un tiempo, el que más te guste. Y, mientras tanto, mientras todas esas lenguas viperinas se entretengan en decidir por nosotros, en ponernos un cronómetro y una fecha de caducidad, huiremos juntos. No me preguntes a dónde, y no decidas por los dos. Cuando llegue el momento, sabremos a dónde ir. Porque eso es lo que mejor se nos da ...improvisar el plan perfecto entrelazado a nuestros dedos, en el último segundo.
Y no me sueltes, que me caigo, y se me rompen las ideas. Y el golpe más tonto puede matar cientos de recuerdos. No me sueltes, asesino. No me sueltes, por favor...
No me sueltes. Y sigue haciéndomelo todo, un poquito más difícil. Porque sabes que disfruto la libertad de mi locura. Porque no hay demencia más sana que enamorarse locamente. Y porque me llevaré la contraria a mí misma, cada vez que hable de futuro, de nosotros y de cualquier compromiso.
Desde que te encontré, yo ya no puedo perderme.
Sólo tú